Orlando Bosch Ávila #culpable

boschNació en Cuba, el 18 de agosto de 1926. Su historial terrorista es uno de los más conocidos y amplios desarrollados en el continente americano. Falleció tranquilamente en Miami el 27 de abril de 2011.

Sus actividades terroristas contra Cuba no han sido superadas por ninguno de los criminales que han actuado contra el pueblo cubano por más de 40 años.

Desde los primeros meses de 1959 comenzó a conspirar contra la Revolución. Bosch se opuso a la condena de los pilotos criminales de guerra que habían bombardeado numerosas ciudades provocando miles de víctimas civiles en el curso de la guerra de liberación.

Después de unas pocas semanas, a mediados de 1960, período en que Bosch se atribuye falsamente una larga y destacada participación como cabecilla de una banda de alzados en el Escambray, integrada por asesinos como Sinesio Walsh y Porfirio Ramírez, abandona los campamentos para dirigirse a Miami, con el fin de recaudar dinero y armas, no regresando más al país.

En agosto del año 1960 fue nombrado representante de la organización Movimiento Insurreccional de Recuperación Revolucionaria (MIRR).

En 1961 organizó varios planes de infiltración en Cuba con fines de bandidismo, los que resultaron fallidos. Con el apoyo de la CIA, Bosch instaló tres campamentos de entrenamiento en la Florida para grupos de infiltración en Cuba. A partir de 1963 organizó decenas de ataques terroristas por medio de incursiones aéreas contra instalaciones económicas en el país, que provocaron la muerte de personas inocentes, decenas de heridos y daños cuantiosos.

Estas acciones son presentadas por Orlando Bosch, como supuestos logros de su lucha contra la Revolución cubana, con la anuencia de la CIA. Bill Johnson, citado por la prensa de Miami como ex piloto de la CIA, declaró haber volado con Bosch, bajo contrato, en incursiones aéreas contra ingenios azucareros cubanos.

En octubre de 1965, por órdenes de Orlando Bosch, en San Juan, Puerto Rico, se colocó una bomba en el casco del barco de turismo español Satrusteguí, con 101 pasajeros y 109 tripulantes. Bosch declaró «oficialmente» la guerra a España y Gran Bretaña por mantener relaciones comerciales con Cuba.

En el mismo mes Bosch fue detenido en Harbford, Connecticut, por el delito de extorsión contra comerciantes cubanos que se negaban a pagar contribuciones para realizar acciones terroristas contra Cuba.

El 30 de septiembre de 1966, aviones al servicio de Bosch arrojaron explosivos sobre Punta Pastelillo y Puerto Tarafa en Camagüey, y el 15 de noviembre sobre la planta química y eléctrica «Raúl Cepero Bonilla» en Matanzas.

En 1967 el MIRR desarrolló otras acciones contra Cuba y se transformó en la organización terrorista Poder Cubano, con Bosch al frente, que durante 1968 ejecutó 82 acciones terroristas, (bombas y asesinatos) la mayoría dentro de Estados Unidos contra intereses cubanos, norteamericanos y de terceros países relacionados con Cuba.

El 13 de septiembre de 1968, el barco mercante español Coromoto fue dinamitado en San Juan, Puerto Rico, por terroristas de Poder Cubano. El 16 del propio mes el barco, Polianica, de Polonia anclado en el puerto de la Isla Dodge, fue impactado por un proyectil de cañón de 57 milímetros disparado por terroristas al servicio de Bosch, que lo dañó ligeramente, lo que ocurrió muy cerca de una patrulla de los guardacostas norteamericanos. Esta acción se registró como el atentado número 36 de esa banda terrorista.

En noviembre de 1968, un gran jurado de Estados Unidos declaró a Bosch culpable. Se le inculpa de ser cerebro de los actos terroristas contra barcos mercantes, firmante de comunicados amenazadores a la prensa, así como el ejecutor de 40 actos terroristas ejecutados en el área de Miami durante ese año.

Orlando Bosch recibió una condena de 18 años por cinco cargos diferentes, pero fue liberado el 15 de diciembre de 1972, después de pasar apenas cuatro años en prisión. Sale en libertad condicional, y se reincorpora de inmediato a las acciones terroristas directamente, las que habían estado bajo su dirección desde el interior de la prisión. Viola entonces, las supuestas restricciones que le imponía su status de bajo palabra y libertad regulada.

Para evadir los controles, cambia el nombre de su banda terrorista, ahora se nombraría Acción Cubana, la que se adjudicaría en lo adelante las acciones terroristas. Pero serían los mismos terroristas bajo su comando, con la posibilidad real de actuar con impunidad y tolerancia de las autoridades. Después llegaría a un arreglo tácito con las autoridades: sacar el terrorismo del territorio norteamericano y actuar en el exterior contra entidades y personal cubano.

Bosch salió ilegalmente de Miami en junio de 1974 para solicitar el apoyo de la Junta Militar de Chile, que desde el 11 de septiembre de 1973 había usurpado el poder en ese país por medio de un sangriento golpe de estado fascista. Allí se involucró en acciones criminales de todo tipo:

1974-asesinato en Argentina del ex comandante de las fuerzas armadas chilenas, general Carlos Prats y su esposa.

Enero de 1974 a noviembre de 1975 – organizó 14 acciones terroristas contra misiones diplomáticas y personal cubano en distintos países, así como un atentado contra el embajador cubano en Argentina, Emilio Aragonés y colocó una bomba en la Empresa Venezolana de Turismo en Venezuela.

Octubre de 1975 – ametralló en Roma, Italia, a Bernardo Leighton Guzmán, vicepresidente del Partido Demócrata Cristiano Chileno en el exilio y a su esposa.

Septiembre de 1976 – asesinato en Washington, Estados Unidos, del ex canciller chileno Orlando Letelier y su colaboradora Ronny Moffitt, en complicidad con el terrorista detenido en Panamá, Guillermo Novo Sampol.

En junio de 1976, Bosch se trasladó nuevamente a República Dominicana, donde convocó a una reunión de organizaciones terroristas con bases en Miami, para unir esfuerzos en sus acciones contra Cuba. En julio un grupo de éstas se reunieron en una residencia del pequeño pueblo de Banao y crearon lo que se denominó Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), que ejecutaría en ese año y en los siguientes decenas de acciones terroristas contra entidades cubanas y de otros países latinoamericanos y europeos.

El 9 de agosto fueron secuestrados y asesinados dos funcionarios cubanos acreditados en la Embajada de Cuba en Argentina y el 6 de octubre es destruido en pleno vuelo el Avión de Cubana de aviación en Barbados , plan largamente soñado por el terrorista Orlando Bosch.

Los autores intelectuales y materiales de este execrable crimen, después de once años de dilaciones jurídicas fueron sancionados por tribunales de Venezuela.

Desde la prisión, Bosch continuó dirigiendo las acciones terroristas y criminales de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), las que causaron la muerte de personas inocentes y daños materiales incalculables a Cuba. Uno de los autores intelectuales y organizadores del acto terrorista, Luis Posada Carriles, se fugó de la cárcel después de dos intentos fallidos.

Posteriormente, Bosch fue deportado de Venezuela, hacia los Estados Unidos donde después de nueve meses de encarcelamiento fue puesto en libertad gracias a las gestiones de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y de los representantes Lincoln Díaz-Balart Caballero e Ileana Ros Lehtinen.

Desde su salida de prisión, reinició sus actividades contrarrevolucionarias desde el llamado Partido Protagonista del Pueblo sin ser molestado por las autoridades norteamericanas, y creó la corporación no lucrativa «El Gran Operador», para recaudar fondos y enviar medios y recursos bélicos a sus seguidores en Cuba.

Dicha corporación, que actuaba bajo el lema «Mezcla para los Albañiles», realizó actividades como almuerzos campestres, exposiciones y ventas de pinturas, grabados y rifas, además de intentar enviar explosivos y detonadores dentro de libros, a las personas con las que mantenían estrecho contacto dentro de la isla, utilizando para ello un tercer país.

Vivió como un ciudadano honorable en una confortable residencia de Miami, con la generosa protección política y económica de la FNCA, como lo dispuso su fallecido cabecilla Jorge Mas Canosa e incluso, se le ofreció la Jefatura Militar de dicha organización, pero este no aceptó pues no podía correr el riesgo de perder su protagonismo.

Mantuvo muy buenas relaciones con Roberto Martín Pérez, miembro del grupo paramilitar de la FNCA.

La impunidad de este criminal, constituye sin dudas, una de las páginas más vergonzosas en la historia de las agresiones del gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

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