John Negroponte #culpable

negroponteNació en 1939 en Londres. Fue Director Nacional de Inteligencia de EE.UU, primer ocupante de ese cargo creado por George W. Bush. Ingresó al servicio exterior en 1960.

Ha jugado un papel nefasto, altamente comprometido con las acciones encubiertas, el apoyo a regímenes terroristas y el fomento del terrorismo de Estado por parte de su país en el mundo.

Participó en negociaciones secretas con el Vietcong en la fase terminal de la guerra de Viet Nam bajo el entonces secretario de Estado, Kissinger. Después de Vietnam fue enviado a Honduras, donde como embajador norteamericano censuró informes sobre los abusos de derechos humanos, concretamente el asesinato de casi 300 disidentes por Escuadrones de la Muerte del llamado Batallón 3-16. Desde Honduras fue el padrino del terrorismo de los Contras en Nicaragua y de los paramilitares hondureños.

Su triste fama comenzó a hacerse visible entre 1981 y 1985, cuando fungió como embajador en Honduras. Comenzando por ese mismo 1981, fuerzas especiales estadounidenses entrenaron a cerca de un tercio del ejército hondureño en los dos años siguientes, además de proveer a este ejército con sus primeras piezas de artillería, equipos de comunicación y embarcaciones marinas. En 1982 el Pentágono reclamó al Congreso un aumento de 21 millones de dólares para mejorar los campos de aviación hondureños de Palmerola, la Ceiba y Golosón, además de la remodalación de la base de El Aguacate y la construcción de otro aeropuerto en Puerto Lempira, cerca de la frontera nicaragüense, país en el que acababa de triunfar la Revolución Sandinista.

La base de El Aguacate fue alquilada por EE.UU. al ejército hondureño. Se contrataron varias empresas privadas y se hizo cargo de las operaciones el US Army 46th Engineering bajo la supervisión de Negroponte. En agosto del 2001, se iniciaron excavaciones forenses en la base de El Aguacate, recuperándose algunos de los cadáveres de las 185 personas que se cree que fueron asesinadas extrajudicialmente y enterradas clandestinamente en la base.

A pesar de las denuncias de su antecesor en la embajada de Estados Unidos en Honduras, ignoró la situación de masiva, recurrente y dramática violación de los derechos humanos.

Durante su mandato hondureño, Negroponte tuvo como misión principal destruir al Gobierno sandinista a como fuera. Honduras se vio tan saturado de equipamiento y personal militar estadounidenses que miembros del ejército de EE.UU. empezaron a referirse a la nación como el USS Honduras. En una crónica titulada «La guerra secreta de Estados Unidos. Objetivo: Nicaragua», la revista Newsweek señalaba: «El director de la CIA, Casey, supervisaba personalmente la operación. El embajador Negroponte la conducía. Los contras lo llamaban ‘El jefe’ (The Boss)».

Pese a su pésima reputación, o quizá debido a ella, sucesivas administraciones norteamericanas han utilizados sus servicios como embajador en México, Filipinas, Naciones Unidas y como procónsul de su país ante el Irak ocupado.

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