Nilda Noemí Actis Goretta «Munú» #contraladictadura

victimSecuestrada el 19 de junio de 1978 y llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Retenida ilegalmente y privada de su libertad en la vía pública, a la salida de su trabajo. El operativo fue realizado por una gran cantidad de personas de civil y armadas, pertenecientes al Grupo de Tareas 3.3.2. Nilda fue esposada y encapuchada. Luego fue llevada a la ESMA, donde se le asignó el número 125 y permaneció en cautiverio bajo condiciones inhumanas de vida. Fue liberada en febrero de 1979, siendo obligada a continuar el trabajo esclavo al cual fue sometida hasta el 16 de julio de 1979, cuando se le permitió viajar a Venezuela con un pasaje de la Armada Argentina.

Mientras era interrogada fue sometida a pasajes de corriente eléctrica y reconoció a Jorge Eduardo Acosta «El Tigre» (jefe de Inteligencia del Grupo de Tareas 3.3.2) como una de las personas presentes en dicha ocasión.

Comenta Nilda durante el juicio detalles de su estancia en la ESMA: «en las oficinas había un sector donde se decía que allí preparaban los operativos. Había una gran mesa, cosas escritas y un pizarrón. Adentro, del lado del sector privado, había una o dos oficinas que tenían que ver con Inteligencia. Alguna vez me llevaron ahí a hablar con Scheller. Vi organigramas pegados en las paredes, pero nunca en detalle».

Al ser liberada, Nilda pretendía salir del país hacia Australia donde la esperaban conocidos, pero le fue negada la visa, sobre esto, comenta: « hice todas las gestiones para irme a Australia, porque conocía gente allá. Después me niegan la visa a Australia. Empieza la búsqueda de otra opción. Ahí surge lo de Venezuela, porque ahí también conocía gente. Alguien del Grupo de Tareas me llevó a donde estaba Grasselli, que era un lugar que no puedo individualizar. Estaba en un edificio, teníamos que cruzar un jardín y llegar a un lugar que no sé si era una Iglesia o una Capilla, una habitación o un espacio. Tenía que ir a relatarle a Grasselli quién era yo, para hacer el trámite de la visa. Estuve un rato hablando con Grasselli. Él estaba en conocimiento absoluto de todo lo que sucedía, ya había ido otra gente, cosa que yo ignoraba en ese momento. Cómo Grasselli concedía la visa para Venezuela, no lo sé. Cuando llegué aVenezuela me encontré con gente que había estado en la ESMA, y todos con la visa conseguida por Grasselli».

Por último, Nilda señala el interés que presentaban sus secuestradores por dos de sus propiedades, que se encontraban en la Plata, las cuales fueron usurpadas y luego vendidas.

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