Félix García Rodríguez #contraelterrorismo

Félix García Rodríguez, diplomático cubano asesinado en Nueva York Gafe0006

Funcionario de la misión de Cuba en la ONU. Encargado de cuestiones administrativas durante su tiempo de trabajo en la Misión permanente de Cuba ante la ONU.

Participó en la vida revolucionaria de forma activa, como parte del pueblo participó en movilizaciones militares y productivas. Durante su trayectoria en el Ministerio de Relaciones Exteriores lo distinguió por la excelencia en el desempeño de su trabajo. Admirado y apreciado por todos sus compañeros y valorado de manera peculiar por Roa y Malmierca.

Asesinado el 11 de septiembre de 1980, por el terrorista de origen cubano Eduardo Arocena «Omar», miembro de la organización terrorista Omega 7. El culpable fue juzgado y declarado como tal, en septiembre de 1984.

Algún amigo le puso el mote de Félix Pechuga que casi se convirtió en su primer apellido porque, en su empeño de adolescente por evidenciar su fortaleza física, desarrolló exageradamente los pectorales. De ahí el apodo que sustituyó para siempre su común apellido gallego.

Procedente de una familia humilde tuvo que trabajar desde temprano. Se identificó desde el principio con la Revolución Cubana. Participó en movilizaciones militares y productivas, distinguiéndose siempre, sembrando amigos, incapaz de pasar inadvertido.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores se destacó por su dedicación constante a las labores que le correspondían y en la ayuda que brindaba a todo el que lo requiriera.

Designado en la Misión permanente de Cuba ante la ONU atendía labores administrativas pero era, sin duda, uno de los personajes de aquella Misión. Tío Félix le decían los niños de la escuela cubana allí radicada cuando los visitaba, sacando caramelos de todos los bolsillos.

Se cuenta que casi con obsesión, limpiaba y pulía todos los días, aunque no figuraba entre sus funciones, la placa de bronce a la entrada de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, y que siempre tenía en el auto revistas Bohemia y Granma Internacional, que repartía entre la colonia cubana radicada en Nueva York. Era un proselitista nato y disfrutaba relatando las victorias de sus compatriotas en la isla. No iba en esta cruzada solo adonde radicaban los amigos; buscaba sumar, aclarar dudas, polemizar.

Dicharachero, pero no vulgar, tenía un lenguaje críptico, personal y único, que mezclaba con gestos que todos disfrutaban para caracterizar la labor de espionaje del enemigo o enfatizar sus argumentos.

En el viaje hacia la cena con unos amigos en la barriada de Queens se detuvo en una tintorería para dejar su ropa y entregar los esperados materiales informativos. Aunque no consta, se supone que bajó el cristal de la ventanilla del auto para ripostar un insulto o para hacer un favor, respondiendo a una pregunta, momento que aprovecharon para asesinarlo de cuatro balazos.

indexFélix Carlos García Rodríguez tuvo un masivo funeral en Cuba.

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