Batallón 3-16 #culpable

ESCUADRONDELAMUERTE7jpg-1046346_lgEn abril de 1982, basándose en las recomendaciones de un seminario militar conjunto EE.UU.- Honduras, las fuerzas armadas hondureñas cedieron el control de la Unidad Especial de las Fuerzas de la Seguridad Pública, FUSEP a una división de inteligencia militar del personal de las Fuerzas Armadas. Según un documento desclasificado de la CIA, «el propósito de este cambio fue mejorar la coordinación y el control, disponer de mayores recursos personales e integrarse en la producción de la INTEL (inteligencia)».

Con este cambio, la Unidad Especial cambió también su nombre a Batallón de Inteligencia 3-16, cuerpo paramilitar clandestino responsable de las desapariciones y las ejecuciones extrajudiciales, constituido a imagen y semejanza del Batallón 601 y que originalmente fue entrenado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Argentina y Chile. El 2 de enero de 1984, Álvarez Martínez firmó los acuerdos ministeriales de defensa nacional y seguridad pública que crearon oficialmente y asignaron personal al Batallón 3-16. Mucho de este personal venía de las FUSEP, y aunque con otro nombre, seguía aplicando las mismas tácticas represivas, incluso con mayor precisión. La fachada civil para sostener económicamente parte del aparato represivo clandestino y paramilitar era la Asociación para el Desarrollo de Honduras (APROH).

Un documento desclasificado del Departamento de Defensa de Estados Unidos titulado «Organización de Inteligencia de Honduras (U)» indica que el Batallón 3-16 había «establecido centros secretos de operaciones en las principales ciudades y [estaba] trabajando en estrecha colaboración con la DNI y su red de agente e informantes».

Según el informe, «la Compañía de Contrainteligencia (CI) es la parte más desarrollada del MIB (Batallón de Inteligencia Militar), y aparentemente disfruta de la mayor prioridad. La Compañía CI no es grande, probablemente cuenta con menos de 50 miembros. La mayor parte del personal que trabaja en la Compañía CI son agentes de la DNI, [tachado]. La misión principal de la Compañía CI es desarrollar la inteligencia, por medios secretos, en lo concerniente a grupos, facciones o individuos subversivos y antigubernamentales que puedan constituir una amenaza».

Algunos miembros del Batallón 3-16 recibieron entrenamiento en operaciones psicológicas y técnicas de «explotación de recursos humanos» de instructores de la CIA, incluyendo ejercicios prácticos en los que se interrogaba a prisioneros reales. Un artículo del New York Times que informaba de que los interrogadores hondureños entrenados por Estados Unidos torturaban sistemáticamente a los prisioneros bajo su custodia puso en el punto de mira estos entrenamientos en 1988. Este organismo operaba en colaboración con la FUSEP y la DNI (Dirección Nacional de Investigaciones) en la eliminación “de todas las personas que causaran problemas a las Fuerzas Armadas de Honduras o que fueran incorregiblemente comunistas”, según explica un documento de un organismo de derechos humanos. Entre los entrenadores más conocidos están el agente del Batallón 601, Ciga Correa, que ya había colaborado con la DINA en el asesinato del Gral Carlos Prats y había entrenado a la Alianza Anticomunista Argentina AAA junto con Seineldín. Fue entrenador de la exclusiva escuela de Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería EEBI de los oficiales somocistas y pagador de la inteligencia argentina en Centroamérica. Fue reconocido como uno de los entrenadores del Grupo de los Catorce, un antecedente del Batallón 3-16.

Según un documento desclasificado de la CIA, en septiembre de 1987, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Hondureñas, Gral. Humberto Regalado, ordenó la disolución del Batallón 3-16. No obstante, creó otra unidad de contrainteligencia que conservó parte de las funciones y del personal del Batallón.

En Honduras, «Batallón 3-16» se había convertido en sinónimo de cualquier actividad similar a la de los escuadrones de la muerte. Muchos activistas de derechos humanos hondureños y de otros países difundieron y atribuyeron todos los secuestros, desapariciones y asesinatos sucedidos en Honduras durante los 80 al «Batallón 3-16», por la notoriedad que había adquirido a lo largo de los años. Esta organización fue responsable por el secuestro, tortura, desaparición y asesinato de por lo menos 184 estudiantes, profesores, periodistas, y activistas de derechos humanos hondureños en los años 80.

Recientemente, las investigaciones se han centrado en el mando y el control de ciertos oficiales militares hondureños la responsabilidad de los abusos contra los derechos humanos cometidos por sus subordinados. Entre ellos, destacan los antiguos dirigentes del Batallón 3-16, el Teniente Coronel Luis Alonso DiscuaElvir, el Comandante Inocente Borjas Santos y el Teniente Coronel Luis Alonso Villatoro Villeda. Otros oficiales militares sospechosos de violar estos derechos son Alexander Hernández, Billy Joya Amendola y Juan Evangelista López Grijalba.

Anuncios

Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
Esta entrada fue publicada en Responsables y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s