Mercedes Sosa

sosaHaydé Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, Argentina. Es una de las máximas figuras de la música folclórica y testimonial de América Latina en el siglo XX.
De humilde origen obrero, su familia descendía de indígenas diaguitas. Empezó a cantar profesionalmente temas populares argentinos cuando aún era una adolescente, pero su primer disco, «La voz de la zafra», no apareció hasta 1962. Esta obra se considera precedente inmediato del movimiento del Nuevo Cancionero, iniciado en Argentina pero pronto expandido a todo el ámbito de América Latina, que pretendía rescatar los valores estéticos de la música folclórica y popular del continente.

Militó en el Partido Comunista de Argentina desde 1960 y a partir de 1965, tras una célebre actuación en el Festival Folclórico de Cosquín (Argentina), sumó la reivindicación política a su proyecto artístico para convertirse, junto con los también argentinos Jorge Cafrune y Atahualpa Yupanki, en uno de los símbolos vivos de la lucha contra las injusticias sociales y la discriminación del elemento indígena americano.
A esta nueva orientación correspondieron discos como «Yo no canto por cantar» (1966), «El grito de la tierra» (1970), «Cantata Sudamericana» (1971), «Hasta la victoria» (1972) y «Traigo un pueblo en mi voz» (1973). Un compromiso político que le valió la prohibición de sus discos durante los años de la dictadura militar argentina (1976-1983). Entre 1979 y 1982 vivió exiliada en Europa, primero en París y luego en Madrid.
A partir de la década de 1980 su sonido se enriqueció con aportaciones del tango, el jazz y el rock. Discos significativos de ese nuevo período fueron «Mercedes Sosa en Argentina», «Como un pájaro libre» (1983), « ¿Sería posible el Sur?» (1984), «De mí» (1991), «Alta fidelidad» (1997) y «Misa criolla» (1999). Su último trabajo fue «Cantora: un viaje íntimo» (2009), en el que interpretaba 34 canciones a dúo con otros tantos artistas latinoamericanos.
Mercedes Sosa nunca abandonó la denuncia política, a la que sumó en sus últimos años la lucha por la conservación del medio ambiente. Su defensa de la hermandad de los pueblos latinoamericanos le valió el sobrenombre de «La Voz de América». Entre los muchos premios recibidos por la artista figuraron el Gardel y el Grammy Latino. En 2008 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.

(Tomado de biografiasyvidas)

 

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