Manoel Raimundo Soares #contraladictadura

03-MANOEL RAIMUNDO SOARES (OK)Nacido el 15 de marzo de 1936, en Belém do Pará. Asistió a la primaria en el Grupo Escolar Paulino de Brito y luego pasó al Instituto Lauro Sodré, donde se especializó en la formación industrial, estudiando y trabajando en una oficina de mecánica. A los 17 años se fue a Río de Janeiro. En 1955, se unió al Ejército. Era militante del Movimiento Revolucionario 26 de marzo (MR-26).

Él era un erudito y amante de la música clásica. El 25 de agosto 1963, fue transferido de Río de Janeiro para Mato Grosso como amenaza por su participación en la vida social del país y en abril de 1964 se había ordenado su detención.

Mientras vivía en la clandestinidad fue detenido el 11 de marzo de 1966, frente al auditorio Araújo Viana, Porto Alegre por dos soldados encubiertos: Sargento Carlos Otto Bock y Nilton Aguiadas, de la 6º Compañía de Policía Militar (PE), por orden del comandante de esta guarnición, Capitán Darci Gomes Prange. La detención se llevó a cabo en un taxi y Manoel fue conducido a la Compañía de la Policía Militar. Allí fue sometido a la tortura por el teniente Glênio Carvalho Sousa. Más tarde lo entregaron al Departamento de Orden Político y Social (DOPS), con la recomendación de que sólo podía ser puesto en libertad por orden del comandante Renato, de la PE.

En el DOPS, Manoel fue torturado por Itamar Delegados Fernandes de Souza y José Morsch, entre otros. El 24 de agosto de 1966, su cuerpo fue encontrado flotando en el Río Jacuí.

Desde que fue apresado hasta su muerte tuvo el siguiente itinerario: estuvo detenido en el POPS desde el 11 de marzo hasta el 19 de marzo. Luego fue trasladado a la prisión de la isla existente en el Río Guaíba; el 13 de agosto era remitido a la DOPS nuevamente para finalmente, 24 de agosto, ser encontrado flotando en el Río Jacuí. Su cuerpo se hallaba en estado de putrefacción, tenía las manos y los pies atados a la espalda, presentaba varios signos de maltrato sufrido durante el período de detención.

En la investigación abierta, varios testigos contradijeron la declaración oficial emitida que decía haber puesto en libertad a Raymundo el 13 de agosto. El estudiante de Agronomía Luis Renato Pires de Almeida, que fue detenido al mismo tiempo, dijo que “Manoel Raymundo estaba en una de las celdas del DOPS el 13 de agosto y los días siguientes”, información corroborada después por el ex Guardia Civil Gabriel Albuquerque.

Su autopsia, realizada el 25 de octubre de 1966, por los Dres. C. Fleury Guedes y Antonio F. de Castro, confirmó que hubo lesiones en el cuerpo de Manoel Raymundo y que probablemente Manoel murió entre el 13 y el 20 de agosto de 1966.

El testimonio del ex preso político, Antonio Giudice en el periódico “Zero Hora”, publicación del 17 de septiembre 1966, atestigua que entre el 10 y el 15 de marzo de 1966, fue encarcelado en el DOPS y que habló con Manuel Raymundo, y pudo corroborar la tortura al ver los moretones y cicatrices en el rostro y el cuerpo de Raymundo.

Fue torturado a diario, sometido varias veces a descargas eléctricas, fue golpeado y quemado con colillas de cigarrillos. Durante los 152 días que pasó en prisión, Manoel Raymundo escribió varias cartas, la última de las cuales envió desde la celda Nº 10, en la isla prisión de Porto Alegre, y de fecha 25 de junio de 1966. Su caso recibió una considerable atención y causó un gran revuelo en la opinión pública, dada la amplia denuncia que tuvo.

Un dato revelador de la conmoción creada fue la declaración del Ministro Mariscal Olimpio Mourao Filho, el Tribunal Supremo Militar (STM), al evaluar un habeas corpus en favor de Manoel Raymundo: “Este es un crimen terrible y de aspecto medieval, a cuyos autores el Código Penal le requiere un castigo estricto”. Como resultado de la evaluación de hábeas corpus, que fue dada la remisión del caso a la Procuraduría General de Justicia Militar, que se presentó sin siquiera acusar al acusado, a pesar de numerosos testimonios que mostró el crimen cometido contra Manoel Raymundo Soares.

Manoel fue enterrado el 2 de septiembre y una pequeña multitud acompañó a la procesión. Al llegar al cementerio, un estudiante le gritó a un policía vestido de civil: ¡Asesinos!, ¡Asesinos!, repitió la multitud.

(Esta información está en el informe final de la Comisión parlamentaria de Investigación de la Asamblea Legislativa de Río Grande del Sur para investigar el caso).

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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