La dimensión de un hombre que no tiene estatuas

Camilo TorresPor Alex Nistal Daisson

Los revolucionarios dan sus pasos de impulso, y de a mucho escalan ese peldaño de la especie humana en que están y forman otra vez sus ejércitos, del que emprenden juntos nuevamente la marcha de no pertenecerse más a sí mismos, ni a la época, ni a lugares donde con vanidad el aldeano lo cree suyo, o a los que la vileza de algunos hombres -los que se creen dueños de todo-pretenden confinarlos.

Casi nadie oye acerca del “Parque del DESCABEZADO”, y sin embargo al parque se le escucha, a la piedra que “no habla”… y mucho más porque su estatua no tiene cabeza. A Camilo, a CAMILO como nombre de revolucionarios, más de una vez le ha tocado estar fuera de dimensión… una vez por morir donde naciera la vida, la otra por nacer el día de su muerte… las dos por salirse de sus cuerpos prescindiendo de un punto preciso en este planeta.

A gente así, por la sola razón de serlo, le seguirán siendo incontables las coincidencias… “Pueden ser casualidades u otras rarezas que pasan”como le pasa a este pequeño Camilo de “una especie escasa” capaz de destruir fronteras entre marxismo y cristianismo, entre fusil e iglesia, entre partido y pueblo, que cae en su primer combate porque también a él la guerra se le hizo necesaria, al que también el enemigo se adueñó de su cuerpo desapareciéndolo por miedo… Este Camilo, ¿será cubano acaso? Al parecer sí, y lo sabemos porque su estatua, la que el pueblo levantó, esa que su enemigo descabezó para intentar callarlo lo sigue afirmando: que Camilo Torres Restrepo sigue siendo la más singular estrella fugaz porque a pesar de su fugaz vuelo sigue brillando.

Medio siglo ha transcurrido desde que partió a las montañas para ser parte de una ola transformadora que acabará cuando la América toda, la nuestra, la que se extiende desde la Patagonia bajando hasta el Río Bravo, sea un universo de pueblos insurgentes contra los imperios. Su forma corpórea se nos quedó licuada en el amor eficaz, en el ser diferente a la fe sin obras, en el convertido en hechos concretos, se nos quedó en chiquillos que se atreven a que en el pueblo de la América haya muchos Camilos que exclamen que la revolución es la única manera eficaz de realizar el amor para todos.

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Acerca de rodoguanabacoa

Periodista, educador popular, escaramujo... amante de la historia de mi país: Cuba.
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3 respuestas a La dimensión de un hombre que no tiene estatuas

  1. Alex, muy oportuno el texto sobre todo en esta jornada que desde Cuba pretende rescatar su memoria. Abrazos

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  2. Paula dijo:

    Alex es un enamorado del amor eficaz … 🙂

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  3. Rachela Batista dijo:

    Nuestro Camilo Torres, gracias Alex #SomosCamilistas y eso implica revolucionarios sentipensantes, conscientes, coherentes, peleándonos ese mundo mejor, que es posible.

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